Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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Salir a escena


En un mundo donde nada es lo que parece. Donde todos nos confunde. Todo nos engaña,
no podemos descifrar porqué.

¿Será que es la única manera de que prestemos atención constantemente?
¿Será la única forma que nada se nos olvide?

Todo es posible en este mundo enigmático, misterioso, inexplicable. Vos, el, ella, ellos, nosotros, yo.
Todos somos los personajes de esta historia, de la que no sabemos que formamos parte,
puesto que no entendemos porque todos los días cuando el imponente Sol asoma en el cielo,
un telón casi invisible se eleva frente a nosotros.

Pasan las horas y actuamos sin detenernos un solo segundo.
Vamos, venimos, hablamos, comemos, nos enojamos, nos amamos.

Hacemos.
Deshacemos.
Tan solo vivimos.
Sobrevivimos.

Y cuando la fina y solitaria Luna llega y desaloja poco a poco de su lugar al Sol.
Todo va quedando en la oscuridad. Esa que se hace ante nuestros ojos cuando esa cortina casi transparente cae.

Cuando los días parecen darse por concluidos. Cuando creemos que hoy termina y esta por comenzar mañana. Algunos personajes dejan la actuación y otros se suman.

Es ese momento en el que la función de la noche esta por salir a escena...

 

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El día en que el mundo dejó ser

Para gran parte de la población mundial el día de ayer, fue como la última gran producción cinematográfica de Hollywood. Pero no. Los atentados terroristas que las ciudades de Nueva York y Washintong sufrieron, no fueron ideados por Steven Spilberg, ni por Quentin Tarantino. Fueron reales y esta vez, como tantas veces, la realidad superó a la ficción.

Qué pasa y por qué pasa, son preguntas que aún hoy, veinticuatro horas después, todos nos hacemos. Y la respuesta es tan difusa como ayer, cuando el primer avión comercial entraba sin pedir permiso en la Torre Norte del World Trade Centre. Una de las mundialmente conocidas Torres Gemelas. Luego de este impacto, sucedió el segundo y desde ese momento el mundo ya no fue el mundo que teníamos, sino otro mundo. Ese que nació ayer en los Estados Unidos, minutos antes de las nueve de la mañana.

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Llueve

Llueve, millones de gotas caen sobre la ciudad incesantemente, mojando todo lo que hay a su paso.

Autos,
calles,
personas,
casas,
edificios,
plantas.

El cielo cambió su vestimenta, por unas horas ha dejado la ropa de color celeste, que a veces tiene pintitas blancas, por un atuendo de color gris, que en algunos momentos es muy oscuro y en otros muy claro.

En las calles de la ciudad los paraguas y los pilotos son la última moda, las personas más osadas transitan sólo con algún abrigo que impida que esos pequeños cristales que caen constantemente no humedezcan su ropa.
Los limpiaparabrisas son usados por los conductores como el arma que les permita ver que es lo que pasa afuera.

Todo se transforma, las veredas se convierten, en algunos casos, en pistas de patinaje, las escaleras del subte son pequeñas cataratas y esos desniveles que el pavimento tiene se convierten en pequeñas lagunas.

En estos días todo se ve en blanco y negro, en distintas tonalidades del color gris. Es como si el cielo se reflejara en la ciudad y de esa manera todo se tiñe de su color.

El día deja de ser día.
El cielo se oscurece y comienza a anochecer. Y las gotitas se verán como diminutas partículas transparentes cortando la borrosa noche, en la que la lluvia también será protagonista.

© María José Bandi