Mondo Kronhela Literatura - República Argentina


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El árbol

A mi madre, que nos brindó su protección
pero ahora ya no está a nuestro lado.
Que en paz descanses, vieja querida...

HILDA ZAVATTI
(23/7/36-8/2/96)

El árbol de corona generosa
y de tronco erguido y grueso,
que nos cobijara del sol en verano
y de la lluvia en invierno
y cuyas flores primorosas
perfumaban el aire en primavera,
llevaba en su interior su destino,
sin que nos diéramos cuenta.

Hace ya casi veinte años
el árbol hubo de ser transplantado
pues la sangre, la violencia y el odio
habían tornado esteriles las tierras
que otrora le dieran vida y sustento.
Y el árbol se arraigó de nuevo,
aunque una parte de sus raíces
se perdió en el desplazamiento.

Un frío viento de febrero lo tumbó para siempre,
dejándonos al descubierto en la soledad de la noche.
Ya no está el árbol verde cuya savia inspiradora,
daba fuerza y alimento a nuestros sueños.
Por qué tuvo que morir este árbol benévolo,
que nunca a nadie ningún perjuicio ocasionó?
Habiendo tanta maleza viva en este mundo
por años y años dispersando su veneno!

Hoy nos queda sólo el consuelo
de ver crecer a sus retoños,
los que se convertirán algún día
en otros árboles enhiestos
y cuyas frondosas copas
darán sombra y abrigo al viajero,
porque son de la misma madera
que aquel árbol austero.

Arbol noble de madera firme y corazón tierno,
que hasta el fin nos brindaste el calor de tu fuego!
Tus cenizas con el viento por el mundo se esparcieron,
pero en nuestras memorias sigues aún vivo y entero.


© Oscar Prada